09 abril 2009
WEB OFICIAL DE JESUS BORREGO: EL OJO DE POLIFEMO II PARTE
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05 abril 2009
25 marzo 2009
15 marzo 2009
02 marzo 2009
LA BAHÍA SE NOS MUERE
Contando con la unión de la Isla de León y la de Cádiz por el istmola entrada de mar por el W quedaba cerrada. Al NE se formo la entrada de la bocana superior existían entonces grandes roquedos, pequeñas islas de origen continental, bajíos etc. La isla Erytheia, separada por un brazo de mar que discurría desde el actual puerto de la ciudad diagonalmente de este a oeste desembocando en la Caleta; de esta manera se forma el actual Cádiz, delimitado por Las Puertas de Tierra (Kotinoussa) Mas hacia dentro de la Bahía existió una isla próxima a la rivera W que a finales del siglo XIX por la construcción del ferrocarril y los astilleros hubo que hacerla desaparecer quedando hoy día la huella en el Instituto Hidrográfico de la Marina, ubicado dentro de una depresión, que en la antigüedad formaba parte de lo que llamamos “Punta de Vaca”. A través de los siglos el islote fue uniendo por los sedimentos llegando a formar un istmo sedimentario hasta quedar esa prominencia, que sirvió de necrópolis para la raza autóctona y fenicia. Fue en ese espacio donde apareció el Sarcófago antropoide y, <“La Dama de Cádiz”> Obvio, Pelayo Quintero no pudo controlar el saqueo a que fue sometido el terreno por adinerados y pobres que se llenaron los bolsillos con riquezas de incalculable valor… A decir verdad, mi tema a tratar no es la arqueología, todo lo contrario; he de seguir dibujando con palabras aproximadamente como se fue formando la Bahía gaditana hasta nuestros días y como se nos muere a pasos agigantados… Los aluviones del Guadalete eran inmensos, durante miles de años depositaron en la bahía sedimentos, barros, lodos etc. Ello ha originado que el nivel del seno haya aumentado considerablemente. Salvo distintas zonas del saco, en que la profundidad es apta para la navegación de grandes navíos, la canal delimitada por luces de color verde hacia un lado y roja hacia el otro, fuera de de esta, todo el Oeste pasado el puente Carranza, hacia la Isla de León, es de dos metros de agua con marea vacía; y lugares junto a la canal, medio metro de agua; o sea que el agua te llega al ombligo (sin exageración alguna, lo puedo demostrar). En el siglo XVI los galeones navegaban por toda la bahía. La flota de España , al poner sitio a Cádiz el Conde de Essex Los más de cincuenta barcos de la Flota ardieron y se perdieron. Los restos de esos barcos, tienen encima los ocho o diez metros de fango. Los que consiguieron salvarse de la quema, Las galeras, escaparon por el canal de la Carraca, y salieron por Sancti Petri hacia mar abierto. Es de vital importancia y a la mayor brevedad posible se le pronta solución: Limpieza y dragados por distintos lugares. El desove de las distintas especies se están perdiendo, porque perdiéndose están las praderas de la ‘Cymodocea Nodosa’ están siendo invadidas por la “Caulerpa Prolifera” alga muy peligrosa que atrae a otras especies importadas, y se apodera de los espacios de las autóctonas. Si a esto sumamos los vertidos contaminantes de Puerto Real, , la pesca de arrastre, sin mencionar la polución, la contaminación ambiental y la humana, la Bahía de Cádiz se nos muere. Hay espacio suficiente para que la administración saque partida y darían riqueza y puestos de trabajo a muchas personas. Si bien insisto si no se toman las medidas necesarias esto se va al garete.
04 febrero 2009
POR QUÉ LO BAUTICÉ CON EL NOMBRE DE OJO DE POLIFEMO
Aprovechando una de las más grandes bajamar del año, navegaba por el centro del Cráter, sin apercibirme que la marea bajaba, cuando vine a darme cuenta era demasiado tarde. No podía por más salir de la encrucijada.
Mi embarcación fue hecha presa, enredada la hélice por la ‘endémica’ (Cymodocea nodosa). En Cádiz conocida por ‘Porreo’. Cuando entré en el gran círculo navegando tan entusiasmado tomando apuntes y fotografiando el traslucido fondo, con la cola del motor levantada tres cuartos, y la máquina al mínimo dado la escasa profundidad, me encontraba inmerso, entusiasmado al extremo de perder la noción de todo aquello que no fuera mis elucubraciones sobre tan extraordinaria experiencia. ‘No precisé en cambio, que la marea seguía bajando. Las plantas que en distintas zonas del cráter superaban el metro de altura se enrollaron en la hélice parándose el motor. Levanté la cola y me deshice del enredo con el cuchillo; eché mano de un remo por si podía arribar a aguas más profundas impulsando a la “Monti” (mi barco) por la popa, pero esta no se coscaba; pensé que salir del lugar me llevaría varias horas hasta que subiera la marea. Hice un nuevo intento por salir del atolladero tratando de impulsar la embarcación con el remo por la aleta de popa; mi sorpresa fue mayor y más mi espanto al observar como el remo que medía casi los dos metros, se hundía clavándose en el lodo al extremo que me costó trabajo sacarlo por lo profundo que estaba. Cuando lo recuperé me entró tal cabreo que lo lance con fuerza y casi lo pierdo ya que penetró más de un metro ochenta y mucho me costó recuperarlo. Me senté, porque mentiría si no digo, que estaba sin respiración. Tres horas, tal vez más estuve atrapado. Tuve tiempo de Pensar… Hasta me acordé del mítico ‘Ulises’ cuando clavó el puntiagudo palo en el ojo del ‘Cíclope Polifemo’. En cierto modo había símil “palo remo”, “ojo cráter”; y “esperar que llenara la marea”, “con el cíclope en su desesperación quitara la roca que tapaba la cueva donde Ulises se hallaba. El mar es pequeño o grande según las circunstancias. Se con toda seguridad que si en lugar del remo hubiera sido servidor quien saltara para empujar, me habría clavado en el fango y también ahogado con toda seguridad. Sinceramente: El mar se me hizo grande… Esperé hasta la subida de la marea y todo llegó a buen fin. El Cráter, su engañoso lecho es fango cubierto por la sola vegetación del “Porreo” empero las plantas están adheridas al seno, a una o dos cuartas; partiendo de esos, escasos centímetros, se va convirtiendo en una suave y limpia lama. No es de extrañar que no muy por debajo de la lama, exista agua.
“
08 diciembre 2007
EL OJO DE POLIFEMO TRES
Este no es el caso de la “Cymodocea nodosa” fanerógama abundante en Cádiz, especialmente en su bahía, que por razones obvias se están extinguiendo. Con un poco de paciencia aquellos que quieran ver el cráter, podrán hacerlo a través del satélite. Tengo otros tantos datos que por razones personales no considero mencionarlos.
Jesús Borrego López


